Cómo no preocuparse al hablar con un nativo ruso

¿Has aprendido a hablar perfectamente en ruso con tu reflejo en el espejo, pero cada vez que tienes que hablar con un extranjero, te pones tímido y pierdes la voz? ¿Olvidas las palabras más sencillas y, como resultado, te cuesta exprimir un par de frases? En este caso, el interlocutor se entiende bien, pero mantener la conversación en ruso no es posible. ¿Te resulta familiar? No se asuste ni se asuste inmediatamente. El miedo a la comunicación es completamente normal. No todo el mundo puede controlar sus emociones en situaciones atípicas. La capacidad de mantener una conversación, incluso con su compatriota, no es un don natural de los elegidos, y la adquiere cada persona individualmente.

La mayoría de las veces está relacionada con la presencia de la llamada "barrera lingüística". En la vida cotidiana, no es frecuente que tengamos que comunicarnos con extranjeros, y más aún en su lengua materna.

¿Cómo se supera la barrera del idioma?

Para ello, vamos a intentar averiguar cuál es el problema:

  • Falta de conocimiento
  • Falta de práctica
  • Falta de confianza en el contexto del tema en cuestión (vocabulario pobre)
  • Miedo a la pronunciación

Si puede entender lo que dice la otra persona pero no puede responderle, puede ser que sus conocimientos de la lengua extranjera necesiten mejorar. Hablar es una práctica activa como hacer el ejercicio matutino cada día. Si dejas de hacer ejercicio, tus músculos se debilitan. Lo mismo ocurre con el lenguaje; si dejas de ejercitarlo, empiezas a perder la habilidad.

Tengo miedo de mi acento.

Es bastante común. Quizá no descubramos América si decimos que cualquier hablante nativo (ruso, inglés, francés, alemán, italiano) se alegrará de que se dirija a ellos en su lengua materna. Nadie se reirá ni se burlará de ti por decir la palabra equivocada. Lo más importante es asegurarse de que los interlocutores se entienden.

¿Cómo se trabaja la pronunciación?

En primer lugar, hay que aprender las reglas fonéticas básicas de la lengua elegida. Es fácil identificar al hablante no sólo por su pronunciación, sino también por la forma en que se construyen las frases, el uso de expresiones específicas y el argot local. Intenta pronunciar correctamente las palabras y los acentos. Puedes aprovechar los programas y cursos educativos, así como la moderna tecnología informática, como el Zoom u otros mensajeros de vídeo. Intenta repetir palabras y frases sueltas con los personajes de tus películas o presentadores de noticias favoritos. Tu miedo a abrir la boca desaparecerá y tu autoestima mejorará.

Tengo miedo de cometer un error.

Todos los seres humanos cometen errores al comunicarse, incluso en su lengua materna. No siempre acentuamos correctamente o utilizamos mal las palabras. Un consejo:

  • Olvídate del "complejo de estudiante" y empieza a pensar como un europeo a partir de ahora: todo error es una condición para el éxito. Vuelve a preguntar si no entiendes algo. Cualquier hablante nativo entiende perfectamente que usted está luchando.
    Busca un buen profesor que te ayude a entender todos los matices de la pronunciación de las palabras y te corrija los errores mientras hablas. Una actitud mental y un ambiente relajado son importantes a la hora de hablar.
  • Busca un hablante nativo con el que te sientas cómodo hablando. Las conversaciones largas con una persona llevan a la formación de una relación de confianza y a la asimilación del vocabulario único del interlocutor.
  • Aumente su vocabulario y aplique los conocimientos en un entorno natural durante sus viajes o desplazamientos.
  • Entrena tu aparato fonador para que produzca los sonidos de la nueva lengua expresando tus pensamientos. Un método sencillo y probado, como hablar consigo mismo, elimina gradualmente los bloqueos y le ayuda a combatir la inseguridad.
  • Practicar miniejercicios en Internet en forma de diálogos cortos con extranjeros a través de un micrófono.
  • Graba tus discursos en un dictáfono. Traducir sus propios pensamientos a una lengua extranjera le ayudará a aliviar la tensión y la ansiedad internas antes de la comunicación en directo.
  • Algunos psicólogos aconsejan ponerse una máscara de otra persona y mantener una conversación en su nombre. Se cree que en nombre de otra persona es psicológicamente más fácil comunicarse. Intenta cambiar la voz y pensar en otro nombre, utilizando equivalentes extranjeros.
  • Imagínese que ya habla bien el ruso, que entiende con fluidez el habla extranjera, que expresa con valentía sus pensamientos y que rechaza fácilmente las bromas. ¡Visualiza y todo saldrá bien!
  • Aprende a hacer preguntas sencillas: ¿Qué? ¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿A qué hora? Escucha la entonación de los hablantes y repítelos. Las preguntas ayudan a convertir un monólogo aburrido en una conversación interesante, durante la cual tendrá un momento libre para pensar en las palabras de su oponente.

También te recomendamos que hagas una breve presentación sobre ti mismo. Prepara una historia sobre quién eres y de dónde vienes, dónde vives y trabajas, qué música escuchas y qué te interesa. En la vida real, no hay mucho tiempo para pensar en todo, sobre todo si no estás seguro de tus conocimientos. No dejes que el pánico de "no sé nada" ahogue tu sentido común. Ve a por lo que te da miedo y entonces el miedo empezará a desvanecerse.

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